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Después
de los peces, los corales son los más buscados para las peceras
de agua de mar y frecuentemente son de los organismos más
caros de adquirir, en parte por su estatuto de protección
bajo los acuerdos CITES. Pero, te imaginas una pecera de agua de
mar sin un coral? Hace 5-10 años, la casi totalidad de los
corales eran capturados directamente del medio natural y por lo
general viajan millares de km antes de llegar a su destino. El comercio
de coral vivo se estimo en 7.000 dólares por tonelada, mientras
que el uso de coral para la producción de cal generaba solo
60 dólares por tonelada (Green and Shirley 1999). La industria
de coral vivo para la acuariofilia representa una fuente de ingreso
para pescadores de países del indo pacifico, los cuales realizan
en su mayoría colecta organismos del medio silvestre y maricultura
sobretodo de aquellas especies que facilitan su propagación
mediante la fragmentación de las colonias madres, aun que
estas representan tan solo el 1% de las especies que se comercializan.
Afortunadamente, hay cada vez más
aficionados que los producen a pequeña escala y existen algunas
compañías alrededor del mundo que llevan a cabo una
acuacultura intensiva de corales tierra dentro. La reproducción
sexuada es complicada de alcanzar, pero la propagación de
muchas especies es relativamente sencilla. Las técnicas de
propagación para las especies producidas se tienen bien establecidas.
Los resultados, sin embargo, son altamente variables, y dependen
de muchas variables por lo que son necesarios estudios científicos
para determinar aquellos factores que permiten la optimización
de la propagación de estos organismos.
En el PIECEMO nos concentramos sobretodo
en la reproducción y propagación de corales del Atlántico
mexicano, no solo en los protocolos de producción, como también
en estudios de campo de las poblaciones naturales.
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